Hong Kong, una ciudad cosmopolita
Hong Kong, una ciudad cosmopolita
La animada ciudad de Hong Kong era solo un conjunto de pueblos de pescadores cuando fue reclamada por Gran Bretaña en 1842 tras la Primera Guerra del Opio con China. Este intento fallido de la Dinastía Ching de detener el comercio británico de opio provocó la cesión de Hong Kong a Gran Bretaña en virtud del Tratado de Nanking, que se firmó aquel año. La península de Kowloon fue transferida en 1860 y en 1898 se otorgó una cesión durante 99 años de los Nuevos Territorios, que abarcan el norte de Kowloon hasta el río Shenzhen y 235 islas circundantes.

Bajo el singular principio de “un país, dos sistemas”, Hong Kong recuperó la soberanía china el 1 de julio de 1997 como región administrativa especial de la República Popular de China. Este acuerdo permite a Hong Kong disfrutar de un alto grado de autonomía, conservando su economía capitalista, un sistema administrativo y judicial independiente, libre comercio y libertad de expresión.

El espléndido puerto de Hong Kong ha sido la clave de su desarrollo como puerto comercial y centro de almacenaje y distribución para China, progresando en el curso de una era industrial hasta llegar a convertirse en un destacado centro financiero y de servicios de Asia. La excepcional fusión de influencias orientales y occidentales, junto con las diversas atracciones y sus magníficas zonas rurales, han contribuido a hacer de Hong Kong uno de los principales destinos turísticos de Asia.


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